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La arquitectura invisible en el siglo XXI:
La más reciente tendencia arquitectónica.

Como todo movimiento arquitectónico del siglo XXI, la arquitectura invisible es una tendencia que no sólo incorpora los últimos avances tecnológicos, sino que se nutre asimismo de otras corrientes surgidas en el siglo XX como pueden ser el metabolismo y el high-tech o tardo modernismo, y por supuesto, hace propias no sólo las nuevas necesidades sociales en cuanto a integrar varias actividades en un mismo espacio arquitectónico –arquitectura multifuncional- sino que principalmente, se hace eco del deseo de vivir en un mundo cada vez más respetuoso y cuidadoso de los recursos naturales –arquitectura sustentable o eco-arquitectura-.

Se puede decir que la arquitectura invisible es mucho más que un movimiento estético; dado su respeto por el paisaje cuya importancia antepone a la de la obra arquitectónica, puede entenderse también como una continuación obvia de las construcciones eco-sustentables de principios de este siglo o incluso de fines del siglo XX que introdujeron el uso de paredes enterradas, techos verdes y jardines verticales. La arquitectura invisible, le agrega tecnología a estos elementos de camuflaje natural, recurriendo al uso de espejos, cámaras, mallas, etc.

Si bien como indicamos antes, la arquitectura invisible se nutre en parte del high-tech porque apela al uso de la tecnología, a diferencia de lo que sucede con las obras inspiradas en esta tendencia, en la arquitectura invisible la tecnología y la técnica no se ostentan –ni siquiera se exhiben- sino que por el contrario, permanecen ocultas en aras de dar prioridad al paisaje. Así como se habla de eco-tech, para referirse al high-tech versión siglo XXI, bien podría hablarse invisibilidad eco-tecnológica, para referirse a lo que la arquitectura invisible realmente representa hoy en día.